Cristina Romero · Bienestar natural
Saquitos de calma
Calor reconfortante para el cuello, la espalda, los ojos y los pies. Semillas naturales dentro de algodón, para los momentos en los que el cuerpo pide pausa.
Tejidos suaves, pensados para apoyar sobre la piel.
Trigo, mijo, lino y lavanda. Guardan la temperatura.
Microondas para el calor. Congelador para el frescor.
Sin agua y sin el riesgo de una bolsa que gotea.
El producto
Un calor que se queda, y un frío que no empapa.
Cada saquito se amolda al cuerpo. El relleno de semillas suelta la temperatura poco a poco: en la nuca al final del día, en la lumbar mientras trabajas, sobre los ojos cuando la vista pesa, o dentro de las zapatillas de casa.
La lavanda acompaña el descanso. El algodón hace el resto.
Para qué sirven
Calor o frío, según el momento
Calor
Cuando el cuerpo está tenso
- Cuello, hombros, espalda y zona lumbar.
- Molestias menstruales, sobre el abdomen o la lumbar.
- Rigidez articular: el calor acompaña la circulación.
- Antes de dormir, con el aroma de la lavanda.
- Pies fríos, manos o la cama en un día de invierno.
Frío
Cuando hace falta frescor
- Frente o nuca, si la cabeza está cargada.
- Ojos cansados e hinchazón al final de la jornada.
- Un golpe o una zona inflamada.
- Un frescor suave cuando el calor aprieta.
Semillas que utilizo
Lo que va dentro
Nada de gel ni de agua. El saquito se llena con semillas que conservan el calor y el frío, y con plantas aromáticas.
Trigo, mijo y lino
El cuerpo del relleno. Se adaptan a la nuca, a la lumbar y al pie, y sueltan la temperatura despacio.
Lavanda y salvia
El aroma. Flores de lavanda y salvia blanca para que el calor huela a descanso.
Mezcla relajante
La combinación con la que cierro los saquitos. Ver las semillas
La tienda
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Hechos para quedarse cerca.
Si no sabes cuál encaja contigo, escríbeme y te ayudo a elegirlo.



